Crónica de los viajes que no hice

Son las diez de la noche de un jueves y estoy en una cervecería de Rosario. Paréntesis: no me acuerdo muy bien de cuándo y cómo fue que empezamos a levantar una piedra y a ver salir una cervecería. Cierro el paréntesis. Estoy en una mesa con amigos y conocidos, hablando de política, fútbol, religión y todos esos temas amigables. También hablamos de viajes. No es ninguna charla del otro mundo, hasta que uno dice:

—A mí me encanta viajar a través de Google Maps.

—¿Cómo?

Quizás las tres pintas que ya tomé me impiden oír bien. Siempre que viajo uso Google Maps. Es útil para orientarse, medir distancias, elegir caminos y marcar lugares de interés. Pero viajar en Google Maps, eso sí que nunca lo había escuchado. Pido más precisiones.

—Todas las noches, después de que se duermen mis hijas, me meto en Google Maps y uso Street View para conocer distintos lugares del mundo a los que nunca fui. El otro día, por ejemplo, se me dio por buscar la casa donde nació el Diego, en Fiorito.

El Diego es Maradona. Fiorito es la localidad del Gran Buenos Aires donde nació el prócer. Palabras mayores. Pero no nos vayamos de tema.

—Podría haber buscado la dirección exacta y listo —amplia—, pero quise hacer el recorrido como si llegara caminando. A veces también uso Google Earth.

De inmediato, la idea de conocer el mundo a través de Google me parece fascinante. La madre de todos los hobbies. Es cierto que reduce las “visitas” a un solo sentido, el de la vista, y que como tal nunca reemplazará la experiencia en primera persona, pero eso no le quita ni un ápice de su encanto.

Llegados a este punto, habría que dar algunas definiciones para neófitos en tecnología. Google en sí no necesita mayor presentación: es una mega empresa que prácticamente controla Internet. ¿Querés saber cuál es la capital de Ruanda? Google. ¿Cómo salió tu equipo favorito de fútbol australiano? Google. ¿La receta para hacer ese estofado japonés que tanto te gusta? Google. Tan grande es el fenómeno, que hasta logró imponer el nombre de la empresa como verbo. Ya nadie dice “buscar en Google”, sino “googlear”.

Las herramientas específicas de Google que permiten “viajar” son las dos ya mencionadas: Earth y Street View.

Google Earth es básicamente un mapa del mundo, ampliable a gran escala y diseñado en base a fotos satelitales. Apareció en 2005, y desde entonces no ha dejado de mejorar la nitidez de sus imágenes y la cantidad de lugares incorporados. Pero no todo aparece en Google Earth. Por razones de seguridad, residencias de monarcas, complejos militares y Corea del Norte, por ejemplo, no se pueden ver en el sistema. O lo máximo que vamos a lograr vislumbrar es una mancha difusa y pixelada.

En 2007 la empresa decidió ir más allá y lanzó Street View, una nueva característica de Google Maps y Earth, que permite ver imágenes panorámicas en 360 grados al nivel de la calle, como si estuviéramos realmente ahí. Cuando apareció, Street View solo abarcaba cinco ciudades de Estados Unidos, pero desde entonces se expandió a más de ciento cincuenta países de todos los continentes. En Argentina el sistema desembarcó en 2014, y ya pueden verse localidades de casi todas las provincias.

Las posibilidades que abrió Street View provocaron muchas situaciones bizarras. En México, por ejemplo, la esposa de un policía descubrió a su marido con otra mujer, porque el hombre quedó retratado por las cámaras del auto de Google que releva las ciudades en el momento en que besaba a su amante en la calle.

De todas maneras, la tecnología de Google permite hacer cosas más interesantes, como ver el mismo lugar en distintos momentos. ¿Cómo funciona? Cada cierto tiempo, Google vuelve a capturar los mismos sitios y combina las nuevas imágenes con las viejas, de forma que se pueden ver los cambios de un determinado lugar a través de los años.

Por ejemplo, es curioso notar cómo cambió la casa natal de Michael Jackson de 2008, cuando el cantante todavía vivía, a 2011, cuando ya había fallecido. En la primera imagen es una casa de barrio sin ningún interés, y en la segunda ya se aprecian flores, pancartas, muchos vehículos y hasta se ve que ahora la vivienda está enrejada.

También se puede apreciar en primer plano cómo evoluciona una de las ciudades más modernas del mundo. En esta captura de Street View de Singapur podemos ver el cambio de la ciudad desde 2009, cuando el Marina Bay Sands estaba en construcción, a 2018, con el hotel finalizado y el Jubilee Bridge, un puente peatonal inaugurado en 2015. A propósito del Jubilee Bridge, su construcción en tiempo récord fue algo que nos llamó mucho la atención cuando estuvimos por última vez en la ciudad, en 2016.

El bullicio de la cervecería me trae de vuelta al presente. Apuramos las cervezas y pedimos la cuenta. Al fin y al cabo es jueves y mañana hay que trabajar. Además, si vuelvo a casa temprano a lo mejor me puedo dar una vuelta rápida por las calles de Kuala Lumpur. Google es la única agencia de turismo que opera las veinticuatro horas.

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