El pueblo de Kusturica

Emir Kusturica es un cineasta serbio conocido por su excentricidad y sus opiniones fuera de la norma. Aunque nació en Sarajevo y sus padres eran musulmanes, siempre se consideró serbio. Supo simpatizar con el ex presidente nacionalista Slobodan Milošević (condenado por crímenes de guerra por el Tribunal de La Haya) y relativizar los abusos del ejército serbio durante la guerra de Bosnia. Algunas de sus películas, aunque consideradas pro-Serbia (entiéndase esto como algo “malo”), fueron bastante premiadas en los círculos cinematográficos europeos.

Personalmente, no soy muy simpatizante del cine de Kusturica. Sus películas me parecen absurdas, exageradas, mal actuadas y repletas de clichés. La única excepción es el documental Maradona by Kusturica, donde logra, para mí, captar la esencia de la personalidad del Diego como ningún otro cineasta ha podido hacerlo.

Drvengrad, el pueblo de Kusturica

Más allá de gustos, Kusturica ha hecho mucho por la cultura balcánica. Además de películas, también ha formado algunas bandas de música, y hasta construyó pequeños pueblos desde cero para homenajear a artistas locales y extranjeros. En Višegrad, Bosnia, por ejemplo, creó Andrićgrad, dedicada a la memoria del escritor Ivo Andrić. Y no lejos de allí, en Mokra Gora, Serbia, levantó Drvengrad, una pequeña villa en las montañas donde hace un culto de todos sus gustos personales.

El propio Kusturica lo explica en su página web: “Perdí mi ciudad (Sarajevo) durante la guerra. Por eso quise construir mi propio pueblo. Organizaré seminarios allí, para gente que quiera aprender a hacer cine, conciertos, cerámica, pintura. Es el lugar donde viviré y donde algunas personas podrán venir de vez en cuando. Sueño con un lugar con diversidad cultural que se oponga a la globalización”.

Plaza Diego Armando Maradona
“Prisión de la ciudad. Humanismo y renacimiento”. George Bush y Javier Solana (Secretario General de la OTAN cuando bombardearon Yugoslavia en 1999)

Drvengrad es un lugar muy curioso. Parece un pueblo sacado de la campiña suiza, con casas de madera y calles de piedra, esparcidas sobre una colina en medio de un impresionante paisaje montañoso. Las calles y construcciones representan todos los gustos y pensamientos del cineasta. Hay una sala de cine que se llama Stanley Kubrick, una iglesia ortodoxa, autos antiguos, una tienda de souvenirs donde se venden todas sus películas y calles con nombres como Federico Fellini, Novak Djokovic, Nikola Tesla, Ernesto Che Guevara e Ivo Andrić. Lo mejor, sin dudas, es la трг Дијего Армандо Марадона, o Plaza Diego Armando Maradona.

Visitar la villa cuesta unos pocos dinares serbios, e incluye la posibilidad de ver al propio Kusturica, que realmente parece vivir ahí algunos meses al año. A nosotros nos pareció verlo paseando un perro, pero no estábamos seguros de que fuera él, así que lo dejamos pasar. La próxima vez será.

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